lunes, 13 de agosto de 2018

"La gente votó por un gobierno honrado y justo", AMLO


ESPERANZA EN LA CUARTA

TRANSFORMACIÓN


 

Por Teodoro Rentería Arróyave
CIUDAD DE MÉXICO, lunes 13 de agosto de 2018.- Un niño recién cumplido los siete años, después de que sus padres le dieron permiso de quedarse unos días en casa de unos familiares, comento feliz: “Al fin libre como los morenos”; nos llamó la atención la expresión del menor, por lo que decidimos entrevistarlo.
Andrés Manuel López Obrador
Por qué ese comentario de que eres libre como los morenos, nos explicó que los de Morena ya son libres como todos mexicanos porque ganaron las elecciones.
Ahondamos en el dicho, nos explicó que lo ha escuchado hasta en la radio. Lo importante es que le impactó y lo aprendió y lo uso en la primera oportunidad que tuvo.
No cabe la menor duda, que la campaña de Andrés Manuel López Obrador, no sólo del reciente proceso electoral, sino de años atrás, y de su partido Movimiento Regeneración Nacional, MORENA, obvio, además de los triunfos arrolladores obtenidos el la jornada del pasado 1 de julio han permeado en toda la sociedad mexicana.


Ha sido impresionante por histórica la votación obtenida, tanto por Andrés Manuel para la presidencia de la República, como las de todas y todos los candidatos morenos para las gubernaturas, para los poderes legislativos federales y estatales, para los municipales y para los que serán flamantes cabildos capitalinos.
Por eso mismo afirmamos que tales hazañas, nos referimos a la campaña y a los triunfos electorales permearon más allá de los ciudadanos electores, fue en forma horizontal y vertical, de arriba a abajo y de abajo hacía arriba, y este caso de la niñez hacia los adultos.
Hacemos esta reseña porque tiene mucho de fondo por significar el gran compromiso que tienen tanto el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, como todos sus futuros sus colaboradores en el Poder Ejecutivo, y demás funcionarios a puestos de elección popular.
Juárez y López Obrador

 Por lo pronto nos quedamos, porque reafirma la confianza en el nuevo gobierno, en la Cuarta Transformación de México, con el muy acertado compromiso de López Obrador, que expresara en dos frases fundamentales de su discurso pronunciado al momento de recibir, como dicen, el diploma de Presidente, es decir, cuando le fue entregada la Constancia de Mayoría que otorga el status de Presidente Electo de México:


“Considero que la gente votó por un gobierno honrado y justo” y “En lo que a mi corresponde, en mi carácter de titular del Ejecutivo federal actuaré con rectitud y con respeto a las potestades y la soberanía de los otros poderes legalmente constituidos; ofrezco… al Poder Judicial, a los legisladores y a todos los integrantes de las entidades autónomas del Estado, que no habré de entrometerme de manera alguna en las resoluciones que únicamente a ustedes competen”.


Periodista y escritor; Presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; Secretario de Desarrollo Social de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP; Presidente fundador y vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, miembro del Consejo Consultivo permanente del Club Primera Plana y Académico de Número de la Academia Nacional de Historia y Geografía, ANHG. Agradeceré sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com Nos escuchamos en las frecuencias en toda la República de Libertas Radio. Le invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.org, y www.clubprimeraplana.org




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Guadalajara, Jalisco, lunes 13 de agosto de 2018. 

domingo, 12 de agosto de 2018

Sólo un tonto querría la guerra o vivir en un mundo de tensiones


“LLEVARNOS BIEN CON RUSIA ES 
ALGO BUENO, NO ALGO MALO: TRUMP”
Por Claudia Luna Palencia
Economista especializada en periodismo
económico y análisis geoeconómico

Helsinki, Finlandia.
            Según la tesis del filósofo francés Michel Foucault, la política es la guerra continuada por otros medios,  en esa relación de poder se miden fuerzas concretas en un determinado momento histórico, como el recientemente acontecido en la Cumbre de Helsinki 2018, entre los líderes de Estados Unidos y de Rusia.
Michel Foucault


            Al pulso dialéctico entre las dos potencias todavía hegemónicas en la arena internacional, herencia del final de la Segunda Guerra Mundial, va sumándose cada vez  con más insistencia China como competidora preponderante en la geoeconomía también dispuesta a reclamar, a su tiempo, un sitio en la geopolítica.

            Ya no serán dos sino tres los que luchan por asirse con el protagonismo global, y bajo ese contexto para Donald Trump: “El mundo quiere que nos llevemos bien”, se le dijo como aperitivo a su homólogo ruso Vladimir Putin, con quien pasó poco más de cinco horas reunido en el Palacio Presidencial del mandatario finlandés Sauli Niinisto
Donald Trump y Vladimir Putin



            No es la primera vez que norteamericanos y rusos concretan acercamientos del más alto nivel en Finlandia contagiados por el espíritu de neutralidad y concordia del país ubicado en el noreste de Europa: durante la Conferencia de Helsinki, para reducir las tensiones de la posguerra, acudieron Gerald Ford y Leonid Brézhnev (30 de julio al 1 de agosto de 1975); en los estertores de la Guerra Fría, dialogaron George H. W. Bush y Mijail Gorbachov en septiembre de 1990 aunque ambos mandatarios se vieron muchas veces más (siete), las últimas ya sin asesores de por medio.
Gerald Ford y Leonid Brézhnev






            En marzo de 1997, William Clinton y Boris Yeltsin, tuvieron una cita importantísima en momentos en que la OTAN estaba extendiendo su área de influencia en los antiguos territorios de confluencia soviética de Europa del Este.



Rusia está mejor con los republicanos…


John F. Kennedy    Viena 1961   con Nikita Kruschev    asunto: el control de Alemania dividida resultado: un fracaso no hubo química entre los dos.

George W. Bush y Mijail Gorvachov

       Richard Nixon    Moscú 1972       con Leonid Brézhnev asunto: armamento militar resultado: un tratado de armas y límite arsenal nuclear.

     Gerald Ford        Vladivostok y Helsinki con Leonid Brézhnev asunto: tensiones geopolíticas resultado: impulsaron la Conferencia de Helsinki reducir Guerra Fría.

      Ronald Reagan Washington 1987       Mijail Gorbachov asunto: armas nuclearesresultado: Tratado Sobre Mísiles de Alcance Medio y Más Corto.

      George. H.W. Bush     Helsinki 1990     Mijail Gorbachov asunto: fin de la Guerra Fría resultado: evitar extensión de guerras civiles en las antiguos territorios de la URSS.

     William Clinton   Helsinki 1997     Boris Yeltsin       asunto: OTAN intromisión Europa del Esteresultado: se frenó por un tiempo la participación de los antiguos territorios de la URSS en la Alianza. 
Boris Yeltsin y William Clinton
            Hubo que aguardar 21 años para otra reunión en la capital finlandesa #HelsinkiSummit2018 con una buena dosis de tensión acumulada entre el Kremlin y Washington porque a lo largo del segundo período de mandato del presidente Barack Obama (20 de enero de 2013 al 20 de enero de 2017) fue creciendo la tirantez diplomática con el presidente ruso Vladimir Putin y mantuvieron una   corta,  escasa y gélida comunicación.
            La mañana del histórico día 16 de julio amaneció pletórica y soleada de 30 grados aquí en Helsinki con los focos del mundo puestos en el discreto Palacio Presidencial ubicado frente al muelle, de cara al Báltico.

            Por su parte, las fuerzas de seguridad del Estado desplegadas por todo el perímetro de la ciudad, en cada calle cercana al sitio elegido por Trump y Putin para verse primero a solas y luego almorzar con sus respectivos equipos, había un elemento del ejército; en tanto que, los servicios secretos estadunidenses y rusos, se repartieron el control de las zonas más delicadas.
Vladimir Putin y Barack Obama

            La gente local les preparó su particular bienvenida con mantas colgadas en las calles más transitadas exigiéndoles “paz para todos”; y en defensa de la libertad de expresión, el diario Helsingin Sanomat, desplegó un cartel alusivo: “Presidente Trump, bienvenido al país de la libertad de prensa”.

En algunos comercios los letreros de colores les daban “una cordial bienvenida, esperamos que lo hagan cada vez mejor”; los autobuses urbanos llevaban escrito “Jesús bendiga a Trump y a Putin. Bienvenidos a Finlandia”; y hasta una conocida marca de cerveza nacional aprovechó el tirón mediático y el desplazamiento de más de un millar de periodistas de todo el mundo (el precio de los hoteles se triplicó) para hacer una edición conmemorativa colocando la cara de los dos dignatarios en cada una de sus botellas.

            Había mucha expectación por ver a un imberbe político como Trump, curtido en el ámbito empresarial, y con un año y medio de experiencia como  mandatario  de Estados Unidos sentarse a negociar con el sagaz ex agente de la KGB, Putin lleva 14 años al frente de Rusia como presidente, más otros cuatro años como primer ministro, un cúmulo de 18 años en las cumbres del poder con una reelección en las urnas que lo ha colocado como presidente hasta 2024.
Vladimir Putin y Donald Trump
            Dos machos alfa, tan parecidos y a la vez tan distintos en sus formas y sus maneras, en cómo llevar sus relaciones internacionales y en la visión del mapa global.

            No fue una reunión sencilla, ni comenzó en un ambiente cordial,  todo lo contrario se cortaba la tirantez en el aire, no existe sintonía alguna entre Trump y Putin; la política rupestre del magnate choca con las buenas maneras del ruso tan meticulosamente observador, no se le escapa ningún detalle. A Merkel la recibió hace un mes en Moscú con un bellísimo ramo de flores… a Trump le llevó a Finlandia el balón del Mundial.

            Había tanto nerviosismo que cada minuto de retraso pareció una eternidad: al interior del Palacio Presidencial, los servicios secretos revisaban una y otra vez todo al máximo detalle, los de traje oscuro con corbata roja encargados de la seguridad  de Trump y los hombres de negro con corbata oscura, los meticulosos pretorianos,  velando por la seguridad de Putin. Nadie se pisaba los talones.

Ángela Merkel

            En el ambiente flotaban las chispas incendiarias de la minigira europea del inquilino de la Casa Blanca, con su desprecio inquisidor a la OTAN en Bruselas, los nuevos roces con Alemania tras acusar a la canciller Angela Merkel de tener un país “prisionero de Rusia” por su dependencia al gas y al petróleo ruso; tampoco dejó en paz a la primera ministra británica Theresa May que a pesar de sus esfuerzos por darle la mejor de las bienvenidas, tanto a Trump como a su esposa Melania, tampoco logró escapar de la lengua viperina de su invitado.
Theresa May

            Para los británicos hubo una ristra de groserías y de menosprecios en suelo inglés, incluyendo las descortesías a la Reina Isabel II bastante achacosa por la edad.

Según declaraciones al periódico The Sun, para Trump sería mejor primer ministro Boris Johnson que May, una comparación malintencionada que para la premier es un golpetazo a fin de debilitarla todavía más considerando que no está exenta de enfrentar  una moción de censura que la aparte del poder ante su incapacidad de gestionar el Brexit y la salida de la Unión Europea.

Reina Isabel I

            Y para no dejar nada de gasolina, Trump terminó de verter sus últimos galones en contra de toda Europa el domingo 15 de julio: “Yo creo que la Unión Europea es un enemigo, por lo que ellos nos hacen en el comercio”, lo arrojó con todo y el cerillo encendido en una entrevista para la cadena norteamericana CBS News; una de sus favoritas para enviar mensajes al mundo con entrevistas previamente preparadas.

            Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, pretendió quitarle hierro al asunto aseverando en su cuenta de Twitter que: “Estados Unidos y la UE son los mejores amigos. Quién diga que somos enemigos está difundiendo noticias falsas”.

            Mientras él jugaba plácidamente al golf en Turnberry,  el club del que es dueño en Escocia, afuera en las calles de Reino Unido y Escocia miles de personas protestaban contra él, no contra Estados Unidos, sino contra todo lo que Trump significa, representa y vende: “Odio, racismo, xenofobia, discriminación, prepotencia, machismo,  autocracia y mano dura”.


DEL NO SALUDO A LA HORA DE SECRETOS

            Con Europa en un vilo, así llegaron Trump y su esposa Melania en el Air Force One el domingo 15 de julio por la tarde aterrizaron en el Aeropuerto de Vantaa, a media hora de  Helsinki; para entonces la expectación cotizaba a su máximo nivel.

Trump y Melania

            Pero Putin es  mucho Putin. Si el millonario estadunidense impuso la agenda del encuentro –en el papel-, fue el político ruso quien decidió Helsinki por la tradición de los encuentros EU-Rusia y sobre todo por su cercanía a menos de tres horas de Moscú considerando, además que un día antes, se había celebrado la final del Mundial Rusia 2018, una de las prioridades  de seguridad del Kremlin.

            Washington lo había citado a las 13 horas en el Palacio Presidencial pero el mandatario ruso aterrizó en Vantaa a las 13.10 minutos… la tarde empezaba con retrasos que terminaría por romper con los tiempos de la agenda.

            Trump venía de jugar golf en Escocia y  Putin de un fiestón de clausura con invitados de primer nivel para decir adiós al Mundial; el primero, estaba de rostro rozagante, bronceado y descansado, y el segundo estaba fatigado, somnoliento, lucía esa mirada de desvelado que debe cumplir con una cita forzada.

            El ruso entró a las 14 horas al Palacio Presidencial, Trump para no estar aguardándolo cuando supo que ya venía demorado, decidió salir y volver a ingresar hasta que Putin estuviera adentro; y así lo hizo, llegó el abogado por la Universidad de Stalingrado y a los 20 minutos, lo hizo el empresario neoyorquino.

            De primera instancia ni se dieron la mano. Trump de traje azul oscuro y corbata roja tenía la cara desencajada por los más de 60 minutos de retraso del ruso y Putin, de traje oscuro con corbata negra con pequeñas motitas blancas, no fue menos condescendiente con él.

            Fue hasta que pasaron al frente en el Salón de los Espejos en el Palacio Presidencial, delante de los fotógrafos elegidos, cuando los dos acartonados se dieron la mano con sobrada seriedad y distante frialdad.

            Nada que ver con lo bien que se caían Ford con sus sonrisas francas y un elocuente y extrovertido Brézhnev o con las ganas de dialogar entre Bush y Gorbachov, a los dos les gustaba leer y compartir anécdotas; su simpatía natural les llevó a tener una amistad.

            Ninguna fotografía, testigo del pasado de las relaciones Rusia y EU en sus peores años de Guerra Fría, puede compararse con el rictus de Putin y su aversión a Trump… no cree en él, no cree en su franqueza, le molesta su escasa experiencia política y su carácter volátil.

            Quiso Trump distender un poco y aprovechó de inicio para felicitar al presidente Putin y Rusia por organizar “un torneo verdaderamente estupendo, uno de los mejores que ha habido”.

            Su homólogo ruso le agradeció el gesto moviendo la cabeza para después escuchar al norteamericano decir que se han reunido “aquí en Helsinki para discutir sobre comercio, asuntos militares, los misiles, lo nuclear y hasta hablar de China de nuestro buen amigo de los dos Xi Jinping”.

            “Nosotros dos somos grandes potencias nucleares, nosotros tenemos el 90% del arsenal nuclear, y eso no es bueno, es algo malo. Yo creo, yo deseo, que podamos hacer algo acerca porque  no es una fuerza positiva, es una fuerza negativa”, dijo como introducción.

            Después continuó diciendo que estar a solas con Rusia es una buena cosa, no una mala cosa: “Yo realmente pienso que el mundo quiere que nos llevemos bien”.

            Y agregó que “es estupendo estar aquí con usted” mientras Putin le escuchaba con cara plenipotenciaria poniendo más atención en rascarse el ojo que en ver al que hablaba.

Trump y Putin
            Una vez terminadas las palabras ante la prensa seleccionada para recoger el dato informativo, Trump y Putin, se reunieron a solas en uno de los salones para primero dialogar entre ellos dos, alrededor de una hora; después incluyeron a sus respectivos intérpretes y taquígrafos; con poco más de tres horas de platica, se cambiaron de salón para comer con sus respectivos equipos y dejar pasar a un puñado de fotógrafos y camarógrafos para tomar algunas imágenes de ellos en el tardío almuerzo.


Cara a cara EU y Rusia economía

                                                  EU                                                Rusia

Población                               326.6 millones                            142.2 millones

Mayor edad                            25-54 años (39.45%)                 25.54 años (44.71%)

GDP                                        19.36 trillones dls.                      4 trillones dls.

GDP                                        80.2% en servicios                     62.3% en servicios

PIB per Cápita                       59,500 dls.                                  27,900 dls.

Fuerza Laboral                      160.4 millones                            76.53 millones

Tasa desempleo                    4.4%                                               5.5%

Inflación                                 2.1%                                               4.2%

*Todos son datos a 2017

Fuente: Fact Book CIA.

            Ninguno de los dos comió, apenas probó algún bocado y se prepararon más bien para regresar al Salón de los Espejos para atender a otro grupo de prensa de sus respectivos países, con pase especial, desde la Casa Blanca y el Kremlin para abordar lo qué se habló y realizar algunas preguntas.

            La obsesión por su seguridad personal del jefe del Kremlin pasa por controlar milímetro a milímetro el espacio, nada queda al azar, en Vértigo lo pudimos corroborar al participar en un pequeño grupo de 14 corresponsales que acudieron a la comitiva rusa para recibirlo en la pista de Vantaa a su llegada en su avión oficial.

            Todos los detalles quedan controlados, se revisa minuciosamente a cualquier persona que tenga el permiso de estar cerca,  y en ningún momento queda fuera de la órbita de su servicio secreto; la prensa en sus eventos internacionales en los que participa Putin siempre es la misma.

El Kremlin
                  Una persona de la organización escuchó quejarse a varios periodistas por las largas horas de revisión, aunque existe una explicación que amablemente nos compartió a Vértigo: “A él (Putin) le  informaron los servicios secretos que algo muy malo se estaba tramando contra EU, cuando lo del 11 de septiembre de 2001 y días antes de los atentados le llamó telefónicamente al presidente George W. Bush para revelarle lo que sabía. El 9 de septiembre, en Afganistán, Ahmad Sha Masud, el líder afgano de la Alianza del Norte, estaba dando una entrevista a unos periodistas que resultaron falsos, ellos llevaban una bomba en la cámara y la detonaron muriendo todos al instante. Masud es considerado héroe nacional en su país; el grupo que lo mató fue el que organizó el 11-s”.

LLEVAR UNA RELACIÓN EXTRAORDINARIA
            Para el presidente Trump el encuentro en Helsinki les va a permitir a Rusia y EU tener “una relación extraordinaria”, esto es tan sólo el principio porque habrá que “preparar una futura cooperación”.

            “Nuestra relación nunca ha estado peor que ahora, sin embargo, ha cambiado en las últimas horas. Hemos dialogado con profundidad y de forma productiva”, dijo el estadunidense.

            Sabemos, añadió Trump, que hay muchos temas en los que tenemos que entendernos tenemos a Siria y no es nada fácil encontrar una solución es bastante complicado.

            “Tanto mi país como Rusia mantenemos buenas relaciones con Israel, nosotros por muchas décadas somos muy cercanos y el presidente Putin  también está de acuerdo que debemos hacer de Siria un lugar seguro, trabajar unidos, hacer progresos y erradicar al ISIS. Francamente creo que debemos trabajar con Israel para construir esa zona segura y así ayudar a la gente a regresar a su país”, remarcó Trump.

            Los desacuerdos entre nuestros dos países, prosiguió el inquilino de la Casa Blanca, son bien conocidos, “el presidente Putin y yo los discutimos extensamente hoy”.

            “Pero si vamos a resolver muchos de los problemas que enfrenta nuestro mundo entonces tendremos que encontrar formas de cooperación en la búsqueda de intereses compartidos”, afirmó el dignatario norteamericano.

            Por su parte, ya de mejor humor, el presidente Putin refirió que las negociaciones con el presidente Trump “se han llevado en una atmósfera abierta”. De tal suerte que la conclusión del evento fue que “la Guerra Fría terminó hoy, ya no hay más confrontaciones ideológicas eso está en el pasado, ahora hay nuevos desafíos globales”, en palabras de Putin.

“Como mayores productores nucleares tenemos una especial responsabilidad en mantener la seguridad internacional y también desarrollar una agenda especial de cooperación para regular los mercados energéticos, del petróleo y del gas de esquisto. No estamos interesados en una bajada extrema del precio”, recalcó Putin.

            Ni una palabra de Trump respecto de que “Alemania es prisionera de Rusia” pero eso sí el líder ruso aclaró que Rusia no cesará el tránsito del gas ruso por Ucrania que alguna vez formó parte del territorio soviético, al día de hoy,  convertida en un país soberano tiene en sus entrañas toda la red de tubos que los soviéticos usaban para enviar los energéticos a los países que en Europa del Este formaban parte de su bloque.

            “Estamos dispuestos a prolongar el contrato de tránsito que expira el año próximo si el contencioso entre las partes comerciales es regulado por la Corte de Arbitraje de Estocolmo”, subrayó Putin.

            Entre las preguntas de la prensa salió inevitablemente el tema de la hipotética trama rusa para hackear e intervenir en las elecciones de 2016 a favor de Trump cuando usó al Partido Republicano para tener la candidatura presidencial.

            El tema saca de quicio a Putin, es la única cuestión que lo hace reaccionar subiendo los hombros, sacudiendo el cuerpo, echándolo para adelante y abriendo más los ojos para tratar de convencer que “no hubo colusión alguna” entre Rusia y Trump.

            Si gané, dijo el empresario, es porque “hicimos una gran campaña y la gente nos respaldó con su voto”, por supuesto, repitió cansinamente “yo también quiero ver el famoso servidor”.

            Por su parte, Putin medio sonriendo jocoso reiteró: “Rusia nunca ha interferido ni interferirá en los asuntos internos de América incluyendo sus elecciones”.

            Ya un poco más relajados, un periodista norteamericano le preguntó a Putin si él quería que Trump ganase las elecciones presidenciales, a lo que contestó afirmativamente.

            “Claro porque él habló de devolver la normalidad de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia. Yo estoy dispuesto a cooperar para deslindar responsabilidades en lo de los supuestos hackers rusos y creo que el punto final lo pondrá la justicia, estamos dispuestos a  cooperar para esclarecerlo siempre y cuando haya reciprocidad”, agregó.

            A lo que Trump remarcó entonces que: “Hablaré con la gente de Inteligencia y les diré que el presidente Putin ha sido muy contundente hoy y ha hecho una oferta personal de que una comisión rusa vaya a trabajar con los funcionarios americanos para esclarecer la situación”.

            Para él es una treta, una auténtica cacería de brujas para empañar y sobre tensar las relaciones con Rusia y además es “una investigación de desastre” con más consecuencias negativas.

            Y sobre la conspiración del material grabado comprometiendo a Trump y en manos de la Inteligencia rusa, Putin pidió que “aparten de sus cabezas dichas majaderías”.

EL BALÓN EN EL TEJADO

            Con doble sentido y un mensaje bastante profundo, el mandatario ruso le regaló un balón oficial del recién concluido Mundial Rusia 2018 a su homólogo estadunidense señalando que “el balón está ahora en su tejado”.

            Bien conocido por sus malas maneras, Trump agradeció el regalo y acto seguido se lo aventó a tres metros a su esposa Melania que estaba sentada escuchándolos; el balón que, botó en el suelo, fue levantado por Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano, sentado al lado de Melania Trump.

Mike Pompe

            No hubo más tiempo para más.  Quedó la sensación de que se habló de todo y a su vez de nada y que la reunión bilateral fue un pretexto urgente de Trump para hablar, cara a cara, con Putin de lo que verdaderamente preocupa al interesado que es la investigación en ciernes sobre la trama rusa-electoral.

            El viernes 13 de julio fueron detenidos doce espías rusos relacionados con el caso y que serán interrogados y confrontados por el fiscal especial del caso, Robert Mueller, a quien Trump califica de hacer una farsa y  mentir.

            Le quita el sueño la posibilidad de que se encuentre material lo suficientemente contundente para abrir un impeachment que podría terminar con él fuera de la Casa Blanca y cortar sus aspiraciones de reelección para quedarse ocho años como presidente.

            En Europa, se han atragantado con el encuentro –sin pies ni cabeza- de Helsinki del que no salió nada en concreto para la paz global, ni para Siria, ni para Irán, ni para Corea del Norte más que relanzar a Israel, en palabras de Trump, como eje de la seguridad de la región.

            Guiños y más guiños para la comunidad judía ortodoxa, el votante potencial adinerado de mayor influencia en EU, que votará en las urnas el próximo mes de noviembre cuando los ciudadanos norteamericanos vayan a elegir a sus congresistas.

Hace dos décadas hubiese sido imposible ver a la Unión Europea  (UE) buscar el cobijo geoeconómico de China y de otros países de Asia, como por ejemplo, Japón.

            También hubiese sido inimaginable siquiera que Estados Unidos buscase a Rusia como aliado; empero, el actual inquilino de la Casa Blanca ha girado la manivela del (des)equilibrio global con una rapidez inusitada: en menos de una semana, la UE pasó de ser su tradicional aliado heredado como fuerza protagónica de la Segunda Guerra Mundial, a quedar reducido a nuevo “enemigo” de la potencia norteamericana.

Hasta  China  recibió represalias el 10 de julio pasado cuando entraron en vigor los aranceles anunciados por 200 mil millones de dólares a las importaciones del gigante asiático realizadas por la Unión Americana.

La prensa europea se ha devorado al estadunidense, lo han satirizado y dejado al minúsculo papel de servidor del líder del Kremlin, que ve en su debilidad la oportunidad de desarrollar su propio plan estratégico y de poder. Si el presidente Barack Obama relegó a Rusia después de su anexión de Crimea en 2014, Trump le ha devuelto el estatus de potencia.

            Para el periódico El País “Trump se amansa ante Putin”, mientras el otro español El Mundo tituló “Trump se rinde ante Putin tras humillar a Europa”; el francés Le Monde  destacó “las relaciones peligrosas de Donald Trump y Vladimir Putin”; en tanto que, Le Figaro cuestionó si Trump en Helsinki fue débil o un negociador.

            El italiano Corriere della Sera escribió que “Trump con Putin reafirmaron que lo del FBI en el Rusiagate es una farsa”; el alemán Deustche Welle refirió que “Trump y Putin niegan al unísono injerencia en las elecciones de 2016 en EU”.

            Toda Europa se ha hecho eco de que Trump confía más en Putin que en sus propios servicios de Inteligencia, la más mordaz ha sido  la prensa británica que no ha parado en ridiculizarlo con sendas caricaturas rendido a los pies del ruso.

            Ni una palabra de los grandes frentes globales reiteró el cotidiano alemán Suddeustche Zeitung porque “Trump sólo estaba interesado en Trump”, pero ni un avance significativo para favorecer la normalidad civil en Siria a la que ahora Israel está lanzando diversas ofensivas militares bajo el pretexto de evitar que Irán controle la frontera siria cercana a Israel.

            Tampoco se habló del proteccionismo, ni del Acuerdo Nuclear con Irán recién abandonado por Trump, ni del cambio climático, de la nueva carrera armamentista y de la conquista del espacio para uso militar.

            De vuelta a EU, el mandatario fue recibido con fuertes protestas frente a la Casa Blanca, las pancartas son claramente alusivas: “Traidor en jefe” se lee en la mayoría; mientras que el núcleo duro del Partido Republicano crítica el papel de Trump en la Cumbre de Helsinki.

            El portavoz de la Cámara de Representantes y líder republicano, Paul Ryan, matizó que estamos con nuestros aliados de la OTAN y “todos aquellos países que sufren agresiones de Rusia. Vladimir Putin no comparte nuestros valores ni nuestros intereses”.

Para Mike Turner, miembro del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Trump está alterando la política internacional y “el presidente debe comprender que ha dañado la política exterior de Estados Unidos. Les ha dado un pase y desde luego no les está pidiendo responsabilidades por lo que están haciendo”.

Mike Turner


         Ahora Trump se desdice y culpa a “un lapsus del lenguaje” en Helsinki ante Putin la confusión que se ha generado porque según él “tengo una confianza absoluta en las agencias de Inteligencia: “Yo acepto la conclusión de la injerencia de Rusia en las elecciones de 2016, aunque no tuvieron efecto alguno en el resultado ni hubo colusión”.

Al interior de EU ya están haciendo cuentas del trasvase de votos de los inconformes con el quehacer de Trump que militan en las filas republicanas y están sopesando que tanto puede dañar esto a los rusófobos republicanos  aunque Trump y sus alquimistas siguen apostando a que cuentan ya con el voto judío trascendental en los estados en los que hay que tener la mayoría para ganar una elección.

Hacia el exterior, un mar de interrogantes, ¿colusión sí o no? ¿a cambio de qué? Lo más relevante es qué está dispuesto a ceder y conceder Trump en el espacio de reparto de poder concéntrico entre las potencias al otro; qué pasará con el desequilibrio global y las zonas de influencia primordialmente en áreas calientes como Medio Oriente.
            Tanto Estados Unidos como Rusia mantienen intereses en Siria, quieren su influencia en Medio Oriente y en Asia; tan es así que no se ponen de acuerdo en coadyuvar a la pacificación de Siria lo único que los une en ese sentido es frenar el avance del Estado Islámico.

            Aunque ninguno de los dos habla de lo que verdaderamente quieren que es el control del petróleo, el gas, los yacimientos minerometalúrgicos sirios y de paso, por qué no, dominar la zona. El único punto de comunión pasa por, ambos lados, en fortalecer a Israel como estrategia toral en busca de un difícil camino de paz en la región y de equilibrio.

            Difícil en la medida que no es únicamente Siria sino la lamentable situación humanitaria y de los derechos humanos de los palestinos en Gaza y en Cisjordania aunada a la provocación norteamericana por reconocer que Jerusalén es la capital de Israel obviando los acuerdos internacionales y a la propia ONU.



            Sólo un tonto querría la guerra  o vivir en un mundo de tensiones permanentes, pero tampoco  es digno un vil  reparto de territorios entre dos ambiciosos voraces que para no rasguñarse mutuamente puedan terminar decidiendo lo que a cada uno le toca mientras se comen un plato de salmón, y con el resto del mundo como su postre favorito.





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